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jueves, diciembre 8, 2022
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Un argentino quiere comprar el águila nazi del buque Graf Spee para “volarla en mil pedazos”

El empresario Daniel Sielecky busca quedarse con ese símbolo de la Segunda Guerra Mundial. La Justicia había ordenado venderla para pagarles a los hermanos que la recuperaron en 2006.

Un empresario argentino se postuló para comprar el águila nazi del buque Graf Spee que fue recuperado del océano en 2006 en Uruguay y que la Justicia ordenó ponerlo en venta para pagarles a los hermanos que la devolvieron a la superficie tras 67 años.

Se trata de Daniel Sielecky, de 64 años y radicado en Punta del Este, quien avisó que quiere adquirir el símbolo nazi para “hacerlo volar en mil pedazos”.

“Una vez que la tenga en mi poder, de inmediato, la haré volar en mil pedazos (…). Cada trozo que resulte de la explosión será pulverizado. No quedará nada”, señaló en declaraciones a Correo de Punta del Este.

Sielecky es navegante aficionado y propietario de veleros. Actualmente ocupa el cargo de vicecomodoro del Yacht Club Punta del Este, ciudad donde se radicó durante la pandemia.

El águila de bronce con la esvástica, que luciera la proa del buque Graf Spee, fue rescatada de las aguas montevideanas en 2006 por los hermanos Felipe y Alfredo Etchegaray. Mide 2 metros de alto por 2,80 de ancho y pesa unos 300 kilos.

Según el sitio Montevideo Portal, había permanecido sumergida desde diciembre de 1939, cuando el buque de guerra fue hundido por su propia tripulación, tras el episodio bélico conocido como Batalla del Rio de la Plata.

Días atrás y luego de una demanda de los hermanos Etchegaray, la Justicia ordenó al Estado uruguayo pagarles por la recuperación de la pieza, así como por otros objetos históricos. La idea es que sea rematada en las próximas semanas.

El destino del águila generó debate en más de una oportunidad, especialmente por su valor simbólico. El gobierno alemán manifestó su interés en hacerse con la pieza para su exhibición en un museo y también fue ofrecida al museo del holocausto Yad Vashem.

Por su parte, el Centro Simon Wiesenthal publicó un comunicado el año pasado en el que “advertía a los potenciales compradores que de no darse a los objetos el destino (pedagógico) de advertencia, la subasta deberá considerarse nula”.

Sin embargo, el empresario argentino rechazó la posibilidad de que se convierta en una pieza de culto para simpatizantes del nazismo y aseguró que la destruirá de manera definitiva.

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